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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuentos para leer II-B

Cuentos para leer II-B.

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La cueva de la mora. Para leer.

Cuentos para leer II-B. Hace tiempo fui a un balneario situado en Navarra, concretamente, a los populares baños de Fiteros. El médico me había recomendado la estancia en este lugar para curar diferentes problemas de salud.  Cerca de allí se levantaba una pequeña colina a cuyos pies discurría un arroyo. En lo alto de la colina, aún quedaban los vestigios de un antiguo castillo mudéjar, morada hace tiempo de los moros que invadieron esta zona.  Todos los días subía hasta allí, invadido por una enorme curiosidad por encontrar algún misterio. Quien sabe: un pasadizo secreto, un tesoro olvidado, o unas antiguas armas árabes de incalculable valor… Pero al cabo de unos días, me di por vencido y empecé a buscar secretos en otros lugares.  Un día, caminando cerca del arroyo, vi un poco más arriba, tapado por matorrales espesos, una extraña abertura. Al acercarme, me di cuenta de que parecía la entrada de una cueva. Me adentré por ella y caminé por un estrecho pasadizo. Según camin...

La leyenda que explica por qué el amor es ciego. Para leer.

Cuentos para leer II-B. Cuenta una leyenda que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. El aburrimiento no paraba de bostezar. Y al tercer bostezo, la Locura, en un intento de buscar algo divertido, les propuso: – ¿Jugamos al escondite? La Intriga arqueó mucho la ceja, y la Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: ¿Al escondite? ¿Qué es eso? ¿Cómo se juega? – Es muy sencillo- contestó la Locura– Yo me tapo los ojos y cuento despacio hasta mil. Mientras, vosotros os escondéis. Cuando termine de contar, empezaré a buscaros. Al primero que encuentre, ocupará mi lugar, y tendrá que contar y buscar él. El Entusiasmo se puso contentísimo de emoción y empezó a bailar acompañado de la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda e incluso a la Apatía (a la que, por cierto, nunca le interesaba nada). Pero no todos quisieron participar: la Verdad, la Soberbia y la Cobardía no quisieron jugar. – ¿Para qué me ...

El corazón del pintor. Para leer.

Cuentos para leer II-B. Hojas caídas: ocres y marrón; anaranjado con una pizca de mostaza y grosella. Nieve en la rama del abedul: blanco con gotas de azul tintado de añíl helado. Una rosa en el primer atardecer de mayo: más rosa sobre amarillo emocionado, con un rubor de carmín. La cala más recóndita a primera hora de una mañana de verano… Uffffffffffff … eran tantas combinaciones de color que no quería que se le escapase ninguna. – Vamos a ver: oro blanco, azul natural en trazos violetas y malvas… un poco más de blanco nube y verde mar encima de tanto azul… y verde esmeralda en los pinos, aquellos tan esbeltos… y… Ignacio se encontraba contemplando el atardecer en un pequeño rincón del río que discurría a las afueras de su pueblo, y que un capricho muy pictórico de la naturaleza, había convertido en un bello paraje donde respirar profundo. Sus amigos hacía tiempo que le habían dejado allí (“eres imposible”, había sentenciado Ramón), y jugaban a unos metros un partidillo de fútbol en...

La historia del tejedor de dos cabezas. Para leer.

Cuentos para leer II-B. Un humilde tejedor sobrevivía gracias a las telas que conseguía elaborar en su telar. Este hombre se llamaba Mantharaka, que significa ‘hombre simple’. Un día, una de partes del telar se quebró.  – ¡Vaya! ¡Tendré que salir al bosque a por madera para repararlo! - pensó el hombre.  Caminó bastante hasta encontrar un robusto árbol.  – ¡Este árbol es fantástico! Lo cortaré y con su madera podré reparar mi telar.  Pero en el árbol vivía un espíritu que, alarmado al escucharle, dijo:  – ¡Espera! No cortes el árbol. Es mi hogar desde hace cientos de años… No puedes echarme de aquí… – Pero necesito la madera o mi mujer y yo moriremos de hambre. No podré trabajar si no reparo mi telar- respondió él.  – Te entiendo, pero no puedo abandonar el árbol… Te daré lo que quieras. Pide lo que sea y te lo concederé, a cambio de que me dejes seguir viviendo aquí.  – Bueno, eso suena interesante, pero no sé bien qué pedir… ¿Puedo consultarlo y volv...

El higo más dulce. Para leer.

 Cuentos para leer II-B. El señor Bibot era uno de los dentistas más célebres en París. Culto, buen profesional, refinado… Era tan ordenado y limpio en su casa, que nunca permitía a su pequeño perro Marcel subirse al sofá, ni saltar… mucho menos ladrar sin recibir una buena reprimenda.  Monseur Bibot tenía su consulta cerca de casa. Y una mañana, al llegar, se encontró con una mujer que le esperaba en la puerta.  – ¿Qué hace usted aquí? Si no tiene cita, no podré atenderla. – Tengo un dolor que me está matando… Vine antes por si podía ser tan amable de echar un vistazo- respondió suplicando la mujer.  «Bueno», pensó Bibot… «si me doy prisa, ganaré unas cuantas monedas». Así que accedió y revisó bien los dientes de la mujer.  – Vaya, tendremos que sacar la muela… Está muy mal- advirtió Bibot. Y tras la extracción, el dentista dijo:  – Tendrá que tomarse unas píldoras para el dolor.  – ¡Estoy tan agradecida!- dijo entonces la mujer- Lo único que no teng...

El picnic de las tortugas. Para leer.

Cuentos para leer II-B. Una familia de tortugas planeaba salir de picnic. Hacía un día maravilloso y la familia tortuga estaba muy contenta. Así que mamá tortuga, papá tortuga y sus dos hijos tortuga cargaron con todo lo necesario y se dirigieron, a su ritmo, hacia el parque. Como eran tortugas, tardaron mucho en llegar. Y al cabo de una semana, llegaron hasta una preciosa colina. – ¡Este lugar es precioso! - dijo mamá tortuga. Y todos ayudaron a sacar las cosas de las cestas: colocaron un mantel y sobre él, los sándwiches y las bebidas. Pero entonces, mamá tortuga se dio cuenta de que habían olvidado el abrebotellas. – ¡Oh, no! - dijo contrariada la mamá tortuga- ¡Olvidamos el abrebotellas! ¿Podrías ir a casa a por él? - le dijo entonces la mamá tortuga a su hijo mayor. – ¡De eso nada! No iré, porque seguro que en el tiempo que estoy fuera, mi hermano se come mi sándwich. – No, no lo hará– dijo su madre- Venga, confía en él, que nosotros te esperaremos. Y ante la insistencia de la mad...

Los dos loros sabios. Para leer.

Cuentos para leer II-B. Había una vez un hombre que amaba los loros y pensaba que eran los animales más inteligentes del planeta, y por esa misma razón, pensó en criar una pareja de loros y enseñarles todos los conocimientos de los humanos. Para que los loros pensaran que eran uno más de entre los humanos, los compró siendo aún un par de huevos. Los vio nacer y desde el primer momento los crió como si fueran sus propios hijos. El hombre enseñó a los loros conocimientos de todo tipo: matemáticas, lengua, gramática, Historia, Geografía. Y pronto se convirtieron en los loros más sabios del mundo. Eran capaces de resolver complicadas ecuaciones y recitar el más complejo de los romances. Sin embargo, el hombre se hizo mayor y murió, y sus hijos, que no sentían la misma admiración por estos animales, no se pusieron de acuerdo para quedarse con ellos, así que decidieron dejarles en libertad y que se buscaran su propio camino. – Son unos loros muy listos- dijo uno de los hijos-. Seguro que no ...