Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Cuentos para leer II

Cuentos para leer II

En formato pdf. Pulsa en la imagen para leer los cuentos y relatos cortos que se indican.

El guerrero samurái. Para leer

 Cuentos para leer II. Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.  Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación. Esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha.  Con la reputación del samurai, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama.  Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío. Todos juntos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro.  Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos cono...

El caballo perdido. Para leer

 Cuentos para leer II. Esta es una antigua fábula china que nos cuenta la historia de un buen hombre que vivía en una aldea lejana y que era muy respetado por todos sus vecinos.  El hombre era granjero y había sido educado en una familia llena de amor y con excelentes costumbres. Era tanto el respeto que inspiraba su sabiduría, que todos le consultaban constantemente sobre diversos asuntos. El granjero siempre tenía una frase de consuelo o una palabra amable para dar a los demás. Vivía en paz consigo mismo y con el mundo. Un día, sin saber cómo, llegó hasta su granja un hermosísimo caballo.  El animal tenía un pelaje brillante de color blanco y una musculatura fantástica. Caminaba con una elegancia única y se notaba que era un purasangre auténtico. El caballo comenzó a pastar y se quedó a vivir en la granja de este buen hombre. Dice la vieja fábula china que los demás pobladores se mostraron sorprendidos. Según las leyes del lugar, puesto que el espléndido caballo había l...

El problema. Para leer

 Cuentos para leer II. Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen.  Cierto día el guardián murió y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos, para escoger a quien tendría ese honor. Voy a presentarles un problema -dijo-. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo. Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: «Este es el problema». Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor… ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados. Después de algunos minutos, un alumno se levanto, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación, lo retiró del banco y lo puso en el suelo. «Usted es el nuevo guardián -le dijo el gran maestro, y explicó-: Yo fui muy claro, les ...

Todo acto genera consecuencias. Para leer

 Cuentos para leer II. Ese año las lluvias habían sido particularmente intensas en toda la región. Una gran corriente del río se llevó la choza de un campesino, pero cuando cesaron, habían dejado en la tierra una valiosa joya.  El buen hombre vendió la alhaja y con la suma que le entregaron reconstruyó su choza y el resto se lo regaló a un niño huérfano y desvalido del pueblo.  La riada había arrasado también otro poblado y un campesino, para salvar la vida, tuvo que encaramarse a un tronco de árbol que flotaba sobre las turbulentas aguas.  Otro hombre, despavorido, le pidió socorro, pero el campesino se lo negó, diciéndose a sí mismo: “Si se sube éste al tronco, a lo mejor se vuelca y me ahogo”. Los años pasaron y estalló la guerra en ese reino. Ambos campesinos fueron alistados. El campesino bondadoso fue herido de gravedad y conducido al hospital. El médico que le atendió con gran cariño y eficacia era aquel muchachito huérfano al que él había ayudado. Lo reconoci...

El paquete de galletas. Para leer

 Cuentos para leer II. Cuando aquella tarde llego a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compro una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Busco un banco en el anden central y se sentó preparada para la espera. Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observo como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente. La mujer se molesto por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomo el paquete y saco una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos. Como respuesta, el joven tomo otra galleta y mirándola la puso en su boca ...

La ventana del hospital. Para leer

 Cuentos para leer II. Dos hombres, seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación en el hospital.  A uno de ellos se le permitía estar sentado una hora todas las tardes para que los pulmones drenaran sus fluidos. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar tumbado todo el tiempo. Los dos se hablaban mucho. De sus mujeres y familiares, de sus casas, trabajos, el servicio militar, dónde habían estado de vacaciones. Y todas las tardes el hombre que se podía sentar frente a la ventana, se pasaba el tiempo describiendo a su compañero lo qué veía por la ventana.  Éste, solamente vivía para esos momentos donde su mundo se expandía por toda la actividad y color del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un bonito lago. Patos y cisnes jugaban en el agua mientras los niños capitaneaban sus barcos teledirigidos.  Jóvenes amantes andaban cogidos de la mano entre flores de cada color del arco iris. Grandes y ancestros árboles embe...

La fábula de la rana. Para leer

 Cuentos para leer II. Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.  Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas del fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas ya que no saldrían. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió.  La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando.  Pero la rana saltaba cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo. Cuando salió las otras ranas...

Maten al amor. Para leer

 Cuentos para leer II. Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y los vicios, convocó a una reunión urgente a todos ellos. Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito… Cuando estuvieron todos habló el odio y dijo: «Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien» … Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el odio el que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien… Sin embargo, todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar como para que el odio los necesitara a todos. «Quiero que maten al Amor», dijo. Muchos sonrieron malévolamente, pues más de uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo:» Yo iré y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto… Provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará»....