Ir al contenido principal

El envidioso y el tacaño. Para leer.

 Cuentos para Leer I-B.

Cierta vez, un rey quería saber qué era peor: si ser tacaño o envidioso. Para ello buscó al envidioso más grande y al tacaño más grande del reino y les dijo: 

–Quiero regalarles algo. Pídanme lo que quieran, que al otro le voy a dar el doble. 

Entonces el tacaño preguntó:

–Majestad, ¿todo lo que os pida me lo vais a dar? 

–Sí. 

–¿Si os pido dos casas me las vais a dar? 

–Sí, y al otro le daré el doble. 

Entonces el envidioso le dijo al avaro: 

–Elija usted primero. 

–Faltaría más –le dijo el avaro–. ¿Para qué están los amigos? Pida usted primero.

Que si uno que si otro, Hasta que al final, el envidioso dijo: 

–Voy a pedir primero. Quiero que me saquéis un ojo –le dijo al rey (para que al otro le sacaran los dos). 

      

La reflexión de este cuento podría ser:

La persona que es envidiosa prefiere sufrir para que la otra sufra más, en lugar de vivir bien y que el otro viva bien. 


¡Feliz día!

ENTRADAS POPULARES

La tortuga Manuelita. Para leer.

 Cuentos para leer V-B. Manuelita era una tortuga encantadora, pero tenía un pequeño defecto: se enfadaba con facilidad, y cuando se enfadaba, se ponía tan nerviosa que comenzaba a gritar y a patalear sin parar. Ella lo pasaba muy mal, y el resto no sabía cómo ayudarla.  Manuelita cuando se enfadaba era capaz de hacer cosas que no quería, como romper papeles en medio de la clase o incluso intentar pegar a alguno de sus compañeros. Luego se arrepentía mucho, pero no era capaz de encontrar la solución. Así que, a Manuelita, cada vez le costaba más ir al colegio, y su rabia crecía y crecía sin control.  También le pasaba en su casa, con sus padres. Hasta que un día, les visitó su querida abuela Margarita, que llevaba mucho tiempo sin verla. A Manuelita le encantaba hablar con su abuela. Era muy vieja y sabía muchas cosas. Y su abuela, que notó que Manuelita estaba un poco tristona, le preguntó y la tortuga le explicó lo que pasaba, y su abuela, le dijo con dulzura:  – ¡...

Delfi, el delfín que quería volar. Para leer.

Cuentos para Leer I-B Delfi era un delfín joven y muy inquieto. Ya desde pequeño quería nadar y nadar para descubrir hasta el último rincón del océano. Recorrió todos los mares, conoció a todos los peces, atravesó galeones hundidos. Conocía el lugar exacto donde se encontraban los tesoros de barcos piratas, y guardaba el secreto de todos los animales extraños que sólo él pudo conocer. Pero a Delfi el mar se le quedó pequeño. Y comenzó a mirar con tristeza el cielo. – Que inmenso…- pensaba Delfi- ¡Cuántos tesoros habrá allí arriba! El deseo de Delfi ahora era volar, quería navegar por los otros mares y tocar las estrellas. Quería conocer a todas las aves y buscar galeones entre las nubes.  Pero los delfines solo nadaban, sin más. Si Acaso alguna vez asomaban el hocico de forma tímida para sentir el aire y mirar de reojo el azul del cielo. Pero nada más.  – Los delfines sólo nadan- le dijeron sus amigos- No puedes volar. ¿Dónde has visto un delfín volador? ¿Acaso encontraste alg...

El sufrimiento. Para leer

Cuentos para leer IV. Una mujer viuda tenía un hijo al que adoraba. Era feliz, hasta que su hijo enfermó y murió. El dolor la atravesó entonces de parte a parte. Y, como era incapaz de separarse de su hijo, en lugar de enterrarlo, lo llevaba con ella a todas partes, ante la inquieta mirada de sus vecinos, que la miraban con una mezcla de lástima y extrañeza. – Se ha vuelto loca- decían muchos… Un día, la mujer se enteró de que el gran Maestro estaba cerca, en el bosque, y decidió acudir allí con su hijo a cuestas. – Por favor, Maestro- dijo entre sollozos la mujer- Devuelve la vida a mi hijo. El Maestro la miró compasivo y dijo: – Le devolveré la vida si consigues traer un grano de arroz, de una vivienda en donde no haya muerto nadie. La mujer se fue deprisa al pueblo y fue llamando casa por casa en busca de ese grano de arroz. Pero, para su sorpresa, todas las familias recordaban a algún fallecido. – Murió mi tío… – Hace poco que murió mi padre… Ya de noche, la mujer volvió a...