Ir al contenido principal

El cochino y el asno

Cuentos narrados II-A

Lo que te dan de forma gratuita, puede que salga caro. Y no hablamos solo de dinero. Estas son algunas reflexiones que podemos sacar de esta fantástica fábula de Tirso de Molina, ‘El cochino y el asno’: 
  • Ten cuidado con aquellas personas que te ofrecen todo de forma gratuita porque suelen esconder algún interés oculto y no suele ser bueno.
  • El esfuerzo al final tiene su recompensa.
  • Las apariencias engañan, no te dejes llevar por las apariencias, porque a menudo nos engañan y esconden una realidad muy diferente. 

ENTRADAS POPULARES

La tortuga Manuelita. Para leer.

 Cuentos para leer V-B. Manuelita era una tortuga encantadora, pero tenía un pequeño defecto: se enfadaba con facilidad, y cuando se enfadaba, se ponía tan nerviosa que comenzaba a gritar y a patalear sin parar. Ella lo pasaba muy mal, y el resto no sabía cómo ayudarla.  Manuelita cuando se enfadaba era capaz de hacer cosas que no quería, como romper papeles en medio de la clase o incluso intentar pegar a alguno de sus compañeros. Luego se arrepentía mucho, pero no era capaz de encontrar la solución. Así que, a Manuelita, cada vez le costaba más ir al colegio, y su rabia crecía y crecía sin control.  También le pasaba en su casa, con sus padres. Hasta que un día, les visitó su querida abuela Margarita, que llevaba mucho tiempo sin verla. A Manuelita le encantaba hablar con su abuela. Era muy vieja y sabía muchas cosas. Y su abuela, que notó que Manuelita estaba un poco tristona, le preguntó y la tortuga le explicó lo que pasaba, y su abuela, le dijo con dulzura:  – ¡...

Delfi, el delfín que quería volar. Para leer.

Cuentos para Leer I-B Delfi era un delfín joven y muy inquieto. Ya desde pequeño quería nadar y nadar para descubrir hasta el último rincón del océano. Recorrió todos los mares, conoció a todos los peces, atravesó galeones hundidos. Conocía el lugar exacto donde se encontraban los tesoros de barcos piratas, y guardaba el secreto de todos los animales extraños que sólo él pudo conocer. Pero a Delfi el mar se le quedó pequeño. Y comenzó a mirar con tristeza el cielo. – Que inmenso…- pensaba Delfi- ¡Cuántos tesoros habrá allí arriba! El deseo de Delfi ahora era volar, quería navegar por los otros mares y tocar las estrellas. Quería conocer a todas las aves y buscar galeones entre las nubes.  Pero los delfines solo nadaban, sin más. Si Acaso alguna vez asomaban el hocico de forma tímida para sentir el aire y mirar de reojo el azul del cielo. Pero nada más.  – Los delfines sólo nadan- le dijeron sus amigos- No puedes volar. ¿Dónde has visto un delfín volador? ¿Acaso encontraste alg...

La hormiga trabajadora. Para leer

 Cuentos narrados III-A. Había una vez una hormiga muy trabajadora y productiva. Siempre llegaba feliz a su trabajo y se marchaba igual de contenta.  El jefe de la empresa, un león, estaba encantado con ella. Era sin duda la hormiga más productiva, y eso que trabajaba sin supervisión de ningún tipo. Entonces se le ocurrió lo siguiente:  – Si esta hormiga trabaja tanto y tan bien sin supervisión… ¡La de trabajo que reportará con un supervisor!  No se lo pensó más y contrató a una experimentada cucaracha para que supervisara el trabajo de la hormiga. Su misión sería vigilarla y anotar su hora de entrada, de salida, cada vez que paraba… Pero claro, para rellenar luego los informes, la cucaracha tuvo que contratar a una secretaria, una inteligente y trabajadora mariquita. Y también a un experto en informes, una araña muy bien dispuesta.  Al león jefe le gustaron mucho los informes, y siguió pidiendo más y más datos, así que la cucaracha tuvo que pedir a la empre...